El proceso de fabricación del adobe era el siguiente: extraída la tierra de la “barrera” , se cernía hasta quitar las impurezas y se le añadía paja molida y agua para hacer la masa, procurando que la pasta quedara dura. Sobre una superficie donde se echaba paja, para que no se pegaran los adobes al “escullarlos” (volcar la masa), se volcaba el barro en un molde de “horqueta” (adoberas), y a continuación, con las manos, se apretaba, pasando luego una tabla ( “rasero”) por encima, para quitar el sobrante. Se dejaban así los adobes durante dos o tres días, y cuando estaban a medio secar, se colocaban de canto para que se endurezcan las dos caras por igual, una vez secos, se apilaban y cubrían con paja.
La fabricación de tejas, al igual que el adobe, tuvo una cierta tradición árabe. La teja curva o “teja árabe” es elemento primordial en la arquitectura de esta zona.